"Fue el tiempo que pasaste con tu rosa lo que la hizo tan importante"
Érase una vez, una pareja estrellada desde el primer momento que comenzó.
Estas dos personas no eran más que el sol y la luna.
Se conocieron por una coincidencia ilógica, perteneciente al alcohol y a las anomalías de la noche.
Los ojos y sus propias manos hicieron que saltaran las chispas y empezaron los cometas.
Los meses pasaban y ellos estaban bien, bailaban entre la madrugada y la noche, cada uno con su distancia ya que el miedo interrumpía en ambos.
Pasaban los días y yo quería
seguir perdiéndome en el
(Nuestro) cielo.
Poco a poco la luna se fue acercando al sol, dejando atrás sus estrellas y olvidándose de que si estaban alejados era por algo, por alguien, o porque simplemente no debía ser posible. Pero ya, después de haber creado un universo para ellos dos, merecía la pena quemarse por el.
...........Que si se quemó.....Se volvió gris de toda la ceniza que tenía.
Las diferencias (eso decía el sol) que habían roto la gran balanza de la bóveda
¿Quién le dijo que los soles no huían?
Y otra vez, la luna olvidándose de ella, dejando de alumbrar al planeta tierra, otra vez, ya no estaba llena.
Pegamento
Las tres cuartas partes de un corazón nunca serán de tejidos, siempre de pegamento.
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